1.1.- ¿Por qué varía tanto el precio de las mesas?

1.2.- ¿Cómo tiene que ser mi mesa?

1.3.- ¿Cuales son las medidas mínimas para poder cultivar?

1.4.- ¿Tiene que ser muy honda la mesa de cultivo?

1.5.- ¿Por dónde sale el agua que se acumula en la mesa si hay exceso de ésta?

1.6.- ¿La mesa de cultivo sólo funciona durante unos meses o todo el año?

1.1.- ¿Por qué razón los precios de las mesas pueden variar tanto?

De  mesas de cultivo hay de muchos tipos, de muchos modelos y suelen servir casi todas ellas. Sin duda, la calidad y las prestaciones  que nos ofrece el producto condiciona el precio de la mesa. Del mismo modo que sucede con todos los artículos que adquirimos, ¿verdad?

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Es importante tomar una buena decisión puesto que son estructuras que montamos en nuestro balcón o terraza, que ocupan más o menos espacio y que a menudo suelen encontrarse en zonas  de paso y a la vista de todo el mundo. También queremos tenerlas durante mucho tiempo y que conserven, a ser posible, la misma presencia que el primer día. ¿A quién le gusta tener una cosa oxidada, reseca, doblada por el peso o en mal estado al cabo de pocos años de haberla comprado?

Actualmente se pueden encontrar muchos modelos en el mercado. Hay mesas de acero galvanizado, de acero inoxidable, de madera, de plástico,… o algunas que combinan un par de estos materiales como puede ser la madera y el acero. Esto ya es una cuestión de gustos y de presupuesto de cada uno.

Las más populares y que suelen tener un precio más ajustado son las de metal. Aquí también podemos encontrar diferentes categorías y, por tanto, diferentes cualidades que acaban teniendo relación directa con el precio final. Hay de chapa galvanizada con distintos grosores de chapas, puede que en algunas el galvanizado lleve un baño de protección, hay que además vienen pintadas con pintura al horno que les aporta todavía más resistencia, protección y presenta un mejor acabado. Las hay con patas en las que la chapa es sólo doblada y otras de más firmes cuya pata consiste en un tubo que va a aportar una mayor firmeza a todo el conjunto de cultivo,…

_T070_35_J070 INFCon las mesas de acero galvanizado o inoxidable, si son de calidad, nos aseguramos una larga durabilidad. Acostumbran a ser huertos que duran muchísimos años y no necesitan ningún mantenimiento. Tienen un pequeño inconveniente que, dado que suelen ser superficies de cultivo más bien reducido, en temporadas de mucha calor, la chapa se calienta y conviene tenerlo en cuenta  a la hora de regular i/o incrementar el riego (un par de veces al día durante dos o tres minutos, por ejemplo) y con esto tenemos la situación controlada.

Otras mesas que últimamente se han hecho muy famosas y que tienen muy buena acogida son las de madera. Suelen llevar un tratamiento que las hace más resistentes a las inclemencias del tiempo y pueden ser más atractivas y estéticas dado que la madera es un material cálido, rústico y pueden darnos una imagen de cultivo todavía más ecológico. La durabilidad puede ser un poco más corta aunque si se procura ir haciendo un pequeño mantenimiento de vez en cuando, que consiste en darle algún barniz o protector que ayude a mantener el color original de la madera y la impermeabilidad, no tiene por qué tener una vida más corta que el resto de las mesas hech_T140_70_FUSTA AMB SOLas de otros materiales. Se calientan menos en épocas de más calor ya que ésta actúa como aislante y ello también repercute en el sustrato.

Dicho esto, es importante dejar constancia que en las dos se puede cultivar el mismo tipo de hortalizas (siempre dependiendo de las medidas del huerto urbano) y también que los resultados suelen ser muy similares (por no decir los mismos).

1.2.- ¿Cómo tiene que ser mi mesa?

H70035Nuestra opinión es que la mesa de cultivo puede funcionar sin necesidad de ser excesivamente grande. ¿Cuántos de nosotros no hemos intentado cultivar en jardineras o contenedores pequeños y hemos conseguido en parte nuestro objetivo?

Nuestro consejo sería, como mínimo, poder disponer de un huerto de 35 x 70 cm. Trabajar de pie, sin necesidad de castigar la espalda es una mejora considerable. Por ello es interesante ir sustituyendo macetas o pequeñas jardineras por una mesa de cultivo pensada para el uso al que nos queremos dedicar.

También hay que  tener en cuenta que con un huerto de medidas tan reducidas podemos plantar lo mismo que con un huerto mucho mayor como por ejemplo lechugas, acelgas, cebollas, pimientos, pepinos,… pero hay que ser conscientes que, por sus reducidas dimensiones, la producción de todo ello va a ser escasa. A menudo hará falta escoger qué tipo de hortaliza cultivamos en cada ocasión o a menudo acudir al proveedor de plantel para ir estableciendo rotaciones y tener siempre la mesa trabajando al cien por cien.

Como ya se ha dicho antes, el lugar donde queramos ubicar nuestro huerto puede condicionar la medida o la estructura pero, si se puede escoger, no dudéis en decantaros por uno que H70140+J140sea un poco mayor (115 x 70 cm, 140 x 70 cm aprox.) y para nada os vais a arrepentir. Si vuestra elección es un huerto de Hort a Casa recordad que  si, en un momento dado,  la mesa se queda pequeña y os animáis a cultivar una «parcela» más  siempre  existe la posibilidad de alargar la mesa o añadir alguna jardinera de cultivo por un precio más económico que el de una mesa normal.

1.4.- ¿Tiene que ser muy honda la mesa?

coliflor_02_amb marcSabemos que la profundidad de una mesa de cultivo preocupa porqué todo el mundo sabe que los cultivos que crecen en el suelo suelen desarrollar unas raíces considerables y éstas van hacia abajo, buscando los nutrientes y la humedad necesaria para poder crecer.

Aquellas persones que no han empezado todavía a cosechar en mesas de cultivo suelen pensar, de entrada, que con tan poca superficie de tierra y tan poca profundidad las hortalizas que plantamos están condenadas a quedar pequeñas y a no funcionar. ¡Se equivocan! ¡Dejémoslo claro!

Evidentemente que tener un huerto en una terraza o en el balcón no puede ser nunca lo mismo que tener un pedazo de tierra y esperar que el resultado sea exactamente el mismo. Ni tenemos la misma cantidad de sustrato ni tampoco las mismas condiciones pero ello no quiere decir que no podamos plantar y obtener una producción que nos deje muy satisfechos, ya sea por el tamaño que vamos a conseguir como por la cantidad recolectada.

¿Cuál es pues el secreto? Tengamos en cuenta que si hacemos las cosas bien, tendremos un sustrato esponjoso, riquísimo en nutrientes y las raíces poco tendrán que trabajar. Tengamos en cuenta, también que si a las raíces no les es posible crecer en profundidad no van a dejar de desarrollarse ya que se encuentran en una superficie más o menos voluminosa que les permite expandirse por esa superficie, si es que les hace falta.

col_amb marcTengamos en cuenta, para terminar, que no todos los cultivos son ideales para ser plantados en huertos urbanos aunque todo se puede experimentar. Hay que saber que los cultivos como las zanahorias o las patatas es mejor que crezcan teniendo mayor profundidad. En la lección que vamos a dedicar a los cultivos que mejor pueden funcionar encontraréis información detallada sobre ello.

Habitualmente, la profundidad de las mesas de cultivo puede variar de 18 cm a 20 cm  o de los 25 a 40 cm si son jardineras o contenedores para las tomateras o cultivos similares. Con ello es suficiente. Vamos a cultivar una gran variedad de hortalizas, vamos a minimizar el peso de las mesas – no hay que menospreciar ese detalle cuando se trata de tener las mesas en terrazas o galerías cuyo peso hay que controlar-  y, también, controlaremos el presupuesto de sustrato, puesto que no se necesita más.

1.5.- ¿Por dónde sale el agua que se acumula en la mesa si hay exceso de ella?

regPara ir bien, controlando el tiempo y la cantidad de riego, no tendríamos que tener demasiadas fugas de agua, ya sea con el riego automático o a mano. Es necesario asegurarse que si un día llueve o hemos calculado mal la cantidad de agua echada tiene que haber algún sistema que saque el excedente, del mismo modo que cualquier maceta o jardinera que tengamos en casa.

La mayoría de mesas tienen unos orificios en la base de la chapa ( o del fondo de madera, si la mesa es de ese material) que se encargan de ello. De este modo conseguimos que no quede nunca agua acumulada y podamos empeorar el sustrato o pudrir las raíces de los cultivos  que en ese momento tengamos.Hadetall taula acer 11y mesas que, además, vienen con unas patas roscadas que permiten adaptarse a los diferentes desniveles del suelo pero que también es posible darles un poco de pendiente para que el agua encuentre la salida más rápidamente.

Hay fabricantes que añaden a los huertos urbanos un sistema de recogida de estos excedentes con la intención que ninguno de los nutrientes que arrastra el agua saliente pueda desperdiciarse. Aunque en conjunto no hablemos de una gran cantidad de alimento que pueda perderse está muy bien pero ello puede, en algunos casos, encarecer todavía más los modelos y cada uno puede encontrar una solución casera para poder solucionarlo, como por ejemplo un bote metálico o una pequeña bandeja de plástico vaciándola de vez en cuando.

Para compensar el sustrato que va empobreciéndose con la producción de hortalizas o el desgaste producido por el viento o la lluvia es importante ir añadiendo periódicamente unos puñados de humus de lombriz y con ello garantizamos la máxima rendibilidad.

1.6.- La mesa sólo funciona durante unos meses del año o siempre?

Esta es otra de las preguntas que suele hacerse la gente que quiere iniciarse en el cultivo de un huerto urbano. La respuesta es que éste puede funcionar SIEMPRE . Es verdad que estaremos condicionados, según en que estación del año nos encontremos, a cosechar unos cultivos u otros. Por ejemplo, en verano podremos escoger entre muchos cultivos como por ejemplo tomates, lechugas de variedades distintas, pimientos, pepinos, rábanos, cebollas, fresas, calabacines, berenjenas, … mientras que durante el invierno tendremos que depositar todas nuestras energías a cultivar lechugas, cebollas, acelgas, «calçots», coles, rábanos, coliflores,…

Quede claro, pues, que sólo depende de nosotros que la mesa de cultivo «trabaje» durante todo el año.